¿Por qué?

Porque a veces tengo la cabeza llena de ideas que nunca digo y porque me debato todos los días entre ser Marianne o Elinor voy a poner toda la locura en este lugar. No pienses que es un blog sobre amor o parejas, tampoco es sobre poesía o música, menos sobre educación o política. Es solo un cuaderno más de (in)sentatez y mucho sentimiento...

martes, 26 de noviembre de 2013

Girls... (Wo)men up!

Gracias a @eraser, quien me hizo hablar.


“Nunca participaría porque es una actividad creada por hombres y para hombres”, fue la sentencia. Y hubo un momento de silencio entre los que seguíamos la discusión entre dos amigas.

Estaba en una mesa con gente a la que conocía menos de 6 horas, en Pamplona-España, a más de 8000 kilómetros de casa. Quizás por eso fui más Elinor esa noche, ¿qué les puedo decir? Soy mejor escuchando que hablando y mi sentido de prudencia es mi cruz. (Ya, está bien, solo a veces… puedo oír a amigos, que conocen mi mal genio e impaciencia, riendo)

Voy a ser sincera, no soy feminista y muchas veces me he descubierto actuando de forma machista. ¿Qué puedo hacer son herencias culturales, no? Lo que no significa que no las trate de modificar. Poco sé de teoría de género y confieso (lo crean bueno, malo o regular, o simplemente no les interese) que nunca he tenido mucho interés en saber del tema. Solo doy una opinión si me ampara la experiencia y sé que por eso me consideran tibia. Pero cuando escuché ese comentario me pregunté ¿no está marcando una diferencia? ¿No está reconociendo que hay espacios para unos y no para otros? No me malentiendan, no es que no crea que la sociedad piense que hay cosas que solo puede hacer un hombre y no una mujer. No soy tonta, ni ciega. Lo que creo es que a veces hacemos lo mismo que tanto nos espanta.

Yo creo q hombres y mujeres somos diferentes… esperen, esperen no me lancen la piedra todavía. Creo que somos diferentes y la última vez que revisé diferente no era sinónimo de mejor o peor. Si tomo por ejemplo la fábula de la libre y la tortuga creo que puedo ejemplificar lo que quiero decir. Creo que nadie me va a discutir que los dos animales son diferentes. Tampoco creo que nadie niegue que la liebre escogió para competir un contexto que la favorecía, pero ¿eso evitó que la tortuga aceptara el reto? Pues no. Y yo no creo que la tortuga no supiera de las diferencias, lo que es cierto es que no le importaba. Seguro la carrera le iba a costar más esfuerzo que a su oponente, pero eso no la hacía menos capaz de ganarla.

Lo que me molesta muchas veces es que nos tomamos más tiempo reclamando que vivimos en una sociedad que es de tal o cual manera, que en ponernos a trabajar. ¿No es acaso mejor ejemplificar la igualdad al demostrar que sin importar la ideología detrás somos capaces como cualquiera de participar, aportar y alcanzar metas? ¿O lo que esperamos es que nos hagan reglas especiales como si careciéramos de algo y necesitáramos que nos faciliten las cosas?

No me queda claro qué se trata de demostrar. ¿Es entonces ser feminista mejor que ser machista o quizás ser comunista que capitalista o tal vez agnóstico que profesar una religión? Dudo hasta qué punto buscamos “igualdad” y hasta qué otro solo continuamos pensando que nuestra manera de pensar es mejor que la de otros. Se supone (¡!) que en este siglo XXI consideramos que ninguna cultura o ideología es superior que otra.
Qahera. Parte 1



Producto de toda esta discusión Vanessa (@LaCalamitosa_) me presentó el comic Qahera:the superhero.


Lo que me gusta de esta propuesta no es su origen, no es que a diferencia de otras posturas parezca reposicionar el uso de velo (lo que no es cierto), tampoco que luche contra hombres. Lo que me gusta es que no se limita a ver un lado de la moneda. Esta propuesta reconoce que no es solo el aparente opresor el que excluye o minimiza, sino que también los supuestos “salvadores” buscan imponer una manera particular de pensar.




Chicas, seamos MUJERES pongámonos metas y alcancémoslas. Si quieren ser ingenieras de minas, físicas o conductoras de camión de carga no lo hagan por contradecir a un hombre, ni lo dejen de hacer porque el programa de estudios o el entorno laboral sea masculino. Háganlo porque es lo que quieren, lo que las hace felices. Pero sepan que como la tortuga solo podrán hacerlo un paso tras otro, sin atajos, dando el máximo esfuerzo y el éxito o fracaso solo dependerá de su fe en conseguirlo.




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