Han pasado dos años desde mi última publicación. Mi cuerpo me pidió un largo descanso que ha requerido de largas horas de espera, resonancias, cirugía y sigue requiriendo aún más. Pero en todo este indescriptible proceso que muchas veces mi tiroides me hace creer que no tiene fin encontré muchas cosas nuevas sobre las que hablar (escribir) y he iniciado nuevos viajes sorprendentes.
Las cirugías mayores suelen requerir que nuestro cuerpo duerma y durante ese sueño he querido marcar un antes y un después para dejar ir muchos lastres con la intención de hacer espacio, de comenzar de nuevo. Inmovilizada por un buen tiempo se hizo difícil buscar nuevos sellos para mi pasaporte, así que decidí tomar un empleo en una garita de pase fronterizo y dejar que los destinos vinieran a mí.
Genie in the bottle
Sería estupendo poder tener un genio en la botella y pedirle que cumpla nuestros deseos. Esto pasa, sobre todo, cuando queremos olvidar algo que nos lastima o necesitamos decifrar el futuro. Pero, a falta de genio, el líquido contenido en varias botellas es un buen compañero para emprender aventuras.
Es así que una tarde noche dos nuevos mundos que descubrir cayeron en mi garita. Algo apenados y con ganas de engreimiento sellé sus pasaportes y ellos me concedieron visa completa para visitarlos. Mis pasos tímidos e indecisos al volver a empezar se vieron detenidos por un viento alegre e imparable que estos, mis nuevos muchachos, trajeron consigo. Sus personalidades contrastantes se conjugaron bien con mi espíritu vacilante, ya que tienen la pícara cualidad de hacerme sonreír y dejarme llevar por su energía.
A las pocas horas vi con uno de ellos nuestra primera película y sin saberlo se ganó un lugar en este espacio porque fue Orgullo y Prejuicio lo que vimos. No han pasado muchas semanas, pero el recorrido por el mundo que representa está siendo maravilloso y los tratados bilaterales no dejan de firmarse.
Fraternité
En unos días, Dani cumple años y será el primero de los que veré con él (ya voy contando que serán muchos los que vendrán). Con el paso del tiempo se me hace imposible pensar que algo ocurra en mi vida sin que él lo sepa. Y es que así de estrepitosos pueden ser algunos encuentros, esos entre los 'kindred spirits' de los que Anne Shirley no podía dejar de hablar. Desde la llamada a larga distancia cuando al fin pude usar mi pasaporte y volver a volar, hasta los pequeños dramitas que le monto para jugar.
Aún no ha querido ver Sensatez y Sentimiento, pero tarde o temprano lo hará porque esta insensata no ha tenido mejor idea que empezar un conteo muy sentimental en este espacio. Doy por iniciado el jubileo, he renovado mi visa y ya tengo mi guía lista para recorrer este nuevo mundo que encontré.





