¿Por qué?

Porque a veces tengo la cabeza llena de ideas que nunca digo y porque me debato todos los días entre ser Marianne o Elinor voy a poner toda la locura en este lugar. No pienses que es un blog sobre amor o parejas, tampoco es sobre poesía o música, menos sobre educación o política. Es solo un cuaderno más de (in)sentatez y mucho sentimiento...

lunes, 12 de mayo de 2014

Con Rumanía en el corazón

"¡Pájaros tontos!", gritamos.

Nos hemos mirado un segundo y hemos empezado a reír. Hemos empezado a usar las mismas frases y ya hemos retomado la rutina que creamos meses atrás. Los mirlos, esos impresentables que se comen el fresón ahora protegido por la bandera Rumana, nos han declarado la guerra y no dejan de atascarse en la chimenea. Aún riéndose, Doina ha cogido al último pichón salvado y lo lleva al jardín mientras este la mira extrañado como si nos dijera "¿de qué se ríen, locas?"

Cobeña
Comunidad Autónoma de Madrid
Buses 183 y 185 desde el intercambiador de Plaza Castilla
Casa de Doina, Rumana, 30 y pico de años en Madrid
Actriz, traductora
Mi familia en Madrid

Estoy encargada de producir un libro, la traducción de una novela rumana, es así que tuve noticia de Doina. Yo solo debía traerle un documento, pero ella me invitó a su casa. Como ahorro es progreso, acepté (total, si me meto en casas de extraños que diferencia). 13 de diciembre de 2013, estación de Chamartín, una peruana con dos maletas y una rumana se conocieron. Tres décadas no logran separarnos, al contrario creo que nos acercan. Aquí en Cobeña un ático es mi refugio, un espacio que me han regalado con alegría. Desde su ventana veo el pueblo y sus callecitas por las que corro a misa con los niños los domingos, oigo el viento arremolinarse y repaso cada cosa que mi amiga me ha contado en el día.

Doina me cuenta de su madre y de sus años como actríz, yo trato de descifrar la receta de su sopa de lechuga. Doina me sirve codorniz, descorcha un semi seco rumano y me habla del comunismo del cual huyó. Doina me ha enseñado a ponerle albahaca seca a los tomates de mi desayuno mientras me reclama por mi parquedad. "Mariana, ¿dónde andas? ¿en qué piensas?"..."En ideas locas, Doina... ¿por qué Drácula bebería sangre, si tenía sopa de judías?"

Es mayo de 2014, no he tenido que preguntar si me puedo alojar con ella, desde que le dije que venía me advirtió que no podía quedarme en otro lugar. Cuando he llegado a su puerta, antes de que amaneciera, lo primero que he visto ha sido su sonrisa saludándome en la ventana del automóvil. Solo he podido pensar: llegué a casa. Nos ha tomado un minuto ponernos al día, ella dando vueltas en la cocina y yo parada en el marco de la puerta. Hemos salido juntas rumbo a Madrid, ella se ha ido a perder en el zumbante movimiento de los tribunales donde será intérprete en la audiencia de algún rumano.

Cada mañana nos subimos en el bus, más tarde nos podrás ver en algún tren, tomándonos un vino en La Central, entrando a ver una obra en el Teatro Español o de cañas en algún bar. Doina dice que admira mi capacidad de viajar sola, yo admiro su franqueza y su alegría.

Esta noche hemos perdido el bus, un rumano nos ha venido a recoger. Doina dice que no conoce a nadie, que no tiene amigos, pero este ha llegado sonriente después de su llamada. Han hablado en rumano todo el camino. Él no habla español, pero por un momento hemos cruzado miradas y hemos sonreído cómplices mientras Doina continúa hablando enérgica y sonriente. Ambos pensamos lo mismo, ambos sentimos lo mismo, por Doina no importa la hora o el día, por Doina haremos cualquier cosa, porque es nuestra amiga, porque es nuestra familia.


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